Hablar de los Transformers es hacerlo de una de las franquicias más exitosas de la historia del juguete. Ya han pasado 21 años desde su debut oficial y el paso del tiempo no ha afectado a su popularidad. Hoy en día tiene varias líneas de juguetes en el mercado. Unas pretenden hacer nuevos fans, como la línea Galaxy Force, que es su última novedad y cuya serie animada ya se emite en Japón. Otras pretenden mantener viva la afición de los fans originales, personas que pueden rondar hoy los 30 años de edad, mediante la reedición periódica de las figuras clásicas. Y para los Trans-fans más exigentes existe la línea Binaltech, que recoge figuras de una calidad superior y que cuenta con la colaboración de compañías de automóviles como Subaru, Mazda, Ford, Chevrolet, Honda, Jeep, Dodge…, las cuales permiten hacer Transformers con sus vehículos.

Pero es su mitología, la creada a través de los cómics y de sus múltiples series animadas, la que permite la subsistencia de tantos fans, que son legión en el mundo entero. Y esa mitología va a alcanzar la cumbre de su existencia el año que viene, ya que para finales del 2006 (crucemos los dedos) está previsto el estreno de una película de imagen real de los Transformers, la cual tiene como productor ejecutivo al mismísimo Steven Spielberg.
Una vez hecha esta introducción, vamos a contar una historia que seguro que muchos no conocen:
El verdadero origen de los juguetes de los Transformers
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Hasta 72 Transformers tuvieron una vida anterior |
Un poco más arriba hemos dicho que han pasado 21 años del debut oficial de los Transformes. Fue en 1984. Pero ponemos en cursiva lo de “oficial”. Y es que las figuras que se llamaron desde entonces “Transformers” ya se habían vendido bajo otros nombres unos años atrás.
El origen de todo se encuentra en Japón, en una empresa llamada Takara. Fue esta compañía la que desarrolló el concepto de juguetes transformables. Así, comercializó robots capaces de transformarse en toda clase de cosas. Desde siempre, a los niños les ha gustado jugar con robots y jugar con coches o aviones. La combinación de Takara era perfecta, porque permitía a los niños tener dos juguetes en uno. Esos juguetes transformables se dividían en dos líneas: Microman y Diaclone. En ellas nos encontramos a los que luego serían conocidos como Transformers, protagonizando historias muy diferentes a las de los Autobots y Decepticons.
Microman
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El “oscuro pasado” de muchos Decepticons |
La línea Microman debutó en 174. La historia es muy curiosa. Takara compró a Hasbro la licencia para comercializar en Japón las populares figuras de acción de GIJOE. Sin embargo, las modificó, de tal forma que de en vez soldaditos fueran cyborgs. Más adelante, redujo el tamaño de estas figuras y nació Microman. En 1976, una compañía llamada Mego, se hizo con la licencia de Microman para el mercado americano, vendiéndolos bajo el nombre de Micronautas. Los Micronautas llegaron incluso a compartir aventuras con la Patrulla-X, ya que la Marvel los introdujo en su inigualable Universo. Pero en 1981, la línea original, la japonesa Microman, entró en crisis de ventas, y Takara decidió darle un lavado da cara. Dentro de ese proceso, y ya en 1983, introdujo una línea de robots transformables: la línea Micro Change. En ella, los robots se transformaban en objetos domésticos, tales como coches de juguete (ojo, no coches reales), grabadoras de sonidos, cassettes, relojes, microscopios, cámaras de fotos, radios o pistolas (hombre, las pistolas no es que fueran muy domésticas, pero eran otros tiempos). Todos los objetos estaban en la escala de 1:1, es decir, a tamaño real. Para darle sentido a que un robot supuestamente gigante pudiera transformarse en una pistola que hasta un niño pudiera coger, se decía que los Microman tenían la habilidad de reducir el tamaño y la masa del robot. Los robots ayudaban a los minúsculos Microman a combatir a sus enemigos, los Acroyears, que era una raza de insectos que tenían poderes similares. Lo importante es que en esta línea de juguetes, los robots eran considerados accesorios de los Microman.
Diaclone
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Ese robot rojo me suena |
La línea Diaclone hizo su estreno en 1980 y se trataba de un spin-off de la línea Microman. Su gama de robots transformables estaba compuesta, fundamentalmente, por coches populares de la época (Porche 935, Lancia Stratos, Corvette Stingray, Datsun Fairlady Z, Lamborghini Countach, etc.), con una escala de 1:60. Pero también había aviones, equipo de construcción, trenes y hasta dinosaurios. Los robots venían acompañados de unos pilotos de 3 centímetros de altura. Y es que los robots no tenían vida propia, sino que eran dirigidos por pilotos humanos (al estilo Mazinger-Z). Las fuerzas Diaclone luchaban contra el “Imperio Waruder”, que era una raza alienígena de insectos (otra vez)…, los cuales también tenían sus propios robots transformables. Eso sí, pese a ello, y a diferencia de Microman, aquí los pilotos se consideraban accesorios de los robots, que eran los verdaderos protagonistas de la colección.
La aportación europea
Takara tenía dos líneas de juguetes transformables. Por ello, cuando la compañía francesa Joustra y la italiana GIG llegaron a un acuerdo con Takara para importar sus juguetes en sus respectivos países, decidieron unificar Diaclone y Microman, y crear su propia historia en torno a ellos.
Los franceses lo hicieron bajo el nombre de una de esas líneas: Diaclone. Nuestros vecinos acompañaban los juguetes con un mini-cómic en el que se contaba que los robots, que eran completamente inteligentes, venían de un planeta metálico llamado Diaclona. Su líder era Diaclone, un robot que se transformaba en un camión rojo…. Los malosos estaban dirigidos por un tal Multiforce-14, el cual podía transformarse en 14 (lógico) mini vehículos. Ya sabemos cuál de los dos líderes se hizo más famoso después.
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F15 Jetrobo…queda mejor Thundercracker |
Por su parte, los italianos comercializaron los robots de Takara bajo un nombre premonitorio: Trasformer. La compañía GIG importó la práctica totalidad de la línea Diaclone, incluyendo los juguetes más antiguos.
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¿No faltan letras? |
El primer intento
A finales de 1983 y principios de 1984, Takara decide probar suerte en Estados Unidos. Así, sus juguetes transformables se vendieron bajo una nueva marca: Diakron. Sin embargo, su presencia en el mercado americano fue testimonial.
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Pues ahora soy pieza de coleccionista |
Nace la leyenda
Después de muchos avatares, la increíble historia de los robos transformables de Takara dio un vuelco decisivo. En 1984, la empresa americana Hasbro cerró el círculo. En 1974, como contamos antes, propició el nacimiento de la línea Microman de Takara. 10 años después, los descendientes de Microman se convertían en uno de los mayores éxitos de la historia de Hasbro: los Transformers.
Hasbro vio el potencial que tenían los robots transformables, por lo que compró a Takara los moldes de sus Diaclone y Microman Micro Change. Junto a ellos, compró robots transformables de otras compañías: Toyco, Toybox y Takatoku. De esta última empresa adquirió, entre otros, el molde de una Valkyria de la colección Macross, dando lugar al famoso Jetfire (por problemas legales llamado Skyfire en la serie de TV). Después de estudiar qué moldes utilizar y en qué bandos colocarlos, empezó a comercializarlos bajo el ya mítico logo de Transformers. Los juguetes tenían mínimas variaciones con respecto a los originales. Hasta el box-art (la ilustración que adornaba a las cajas) era igual. Eso sí, los Transformers no necesitaban ser dirigidos por mini-pilotos, por lo que se suprimieron.
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De heroico Microman a líder Decepticon |
Muchos se preguntaran, ¿cuál fue el mérito de Hasbro? Simplemente le compraron la idea a otros… Yo discrepo, y afirmo que, sin Hasbro, los Transformers no serían lo grandes que son ahora. Y es que Hasbro se cuidó de darles una difusión espectacular, gracias a una magnífica operación de merchandising que convirtió a los mismos robots que pasaron sin pena de gloria por Estados Unidos como Diakron, en los juguetes más deseados del momento (y eso que costaban muchas pelas, sobre todo Megatron).
Así, Hasbro se puso en contacto con el mejor forjador de mitologías: la Marvel Comics. La Marvel estableció dos facciones de robots inteligentes, los heroicos Autobots y los malvados Decepticons, liderados respectivamente por Optimus Prime (originalmente llamado Battle Convoy en la colección Diaclone) y Megatron (en la foto de arriba). Eran seres en guerra, provenientes del planeta metálico Cybertron, del cual llegaron por accidente a la Tierra hacía 4 millones de años. Durante ese tiempo permanecieron en animación suspendida, hasta que fueron reactivados en 1984. Desde entonces, su batalla se desarrolla también en nuestro planeta.
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Los japoneses siguen llamando Convoy al famoso Optimus Prime. Un homenaje a su pasado |
Esta mitología se desarrolló y popularizó a través de un cómic Marvel y, sobre todo, mediante una mítica serie de dibujos animados realizada por la Sunbow Productions y la productora de dibujos de la propia Marvel. El éxito fue tremendo en todo el mundo. Tanto que los creadores originales de los juguetes, Takara, re-importaron su propia creación a Japón. Takara canceló Microman y Diaclone, y empezó a venderlos como Transformers, elaborando su propia continuidad con el paso del tiempo, aunque respetando las líneas maestras establecidas por Hasbro.
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Todavía son compañeros de negocios |
Y así se puso fin a esta alucinante historia. Una historia que explica muchas cosas de los Transformers de la primera Generación, como la falta de uniformidad en las escalas y la existencia de cabinas para pilotos en los juguetes, o la habilidad que tienen algunos personajes de reducir su tamaño en modo alternativo (en concreto, los procedentes de la línea Microman).
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Un “securitas” transporta sin problemas a Soundwave y Megatron |
Desde entonces, los Transformers han forjado su propia leyenda. Se han combinado con humanos (Headmasters y derivados), se han disfrazado de humanos (gracias a las carcasas Pretenders), han llegado incluso a perder su habilidad de transformarse (dentro de la desastrosa línea Action Masters), han llegado a convertirse en seres tecno-orgánicos (Beast Wars) y han creado múltiples universos paralelos. Han tenido altos y bajos, pero siguen vivos. Y lo mejor está por llegar.
Peter Parker
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