
Los españoles y gran parte de europeos tienen
una concepción equivocada de la República Checa. Para las mentes occidentales,
la Europa Central que vivió el comunismo se resume poco más y poco menos que en
bellísimas mujeres, prostitutas que ofrecen servicios sexuales baratos y jarras
de medio litro de pivo -cerveza- por menos de 30 coronas -un euro-. En cierta
medida, la primera afirmación tiene mucho de cierto. La República Checa es el
segundo país en cuanto a calidad de la belleza femenina tras la
República Eslovaca. Mujeres altas, atléticas, rubias de nacimiento y políglotas,
todo eso es cierto. Pero Chequia va mucho más allá de esos tópicos, ya que es
una patria que crece a ritmo vertiginoso dejando atrás el legado asqueroso del
régimen bastardo al que se vio injustamente sometida.
Cogiendo el tren en Praga yendo
hacia el este, podemos llegar en
algo más ...