
"Quiero dar las gracias por vuestra exigencia, que me afectaba al principio y que me hizo crecer". Pues no se merecen. Las críticas vertidas en esta página son siempre destinadas para mejorar, solo y únicamente por el bien de una entidad a la que amamos, a la que velamos por su bien y a la queremos que no deje el camino del progreso que empezó allá cuando se inició este siglo XXI tan glorioso.
Manolo, debes estar en un mar de felicidad. No solo has conseguido el objetivo prioritario marcado al principio de temporada clasificándonos para disputar la próxima edición de la Champions League, si no que has logrado que te renueven por una temporada más. Podemos decir que estamos muy satisfechos con lo primero, pero no podemos constatar que nos alegremos por lo segundo. Aunque si bien es cierto que rectificar es de sabios, y hemos visto que lo has podido hacer con determinadas decisiones, tu visión del fútbol dista mucho de nuestras ganas por ver a un Sevilla que se meta en la pomada por alzar algún título. Sabemos que es importante el pase para disputar la máxima competición continental, que sacia los objetivos económicos del club y que podemos tener una cierta regularidad en liga; no obstante, también somos conocedores que, en los momentos claves y cuando nos midamos a los verdaderos transatlánticos europeos y nacionales, las opciones victoriosas de los nuestros serán una quimera que se fundamentará en algún golpe de suerte o deslumbrante individualidad.
Es verdad. Sorprenden estas declaraciones cuando, en tus comienzos delante de los micrófonos, adoptabas una postura cerrada y defensiva, haciendo oidos sordos a un clamor que se tejía en los foros y en los bares pero, como bien has podido comprobar, apenas se manifestaba en el Sánchez Pizjuán. Ahora, en rueda de prensa, reconoces, y eso te honra, que eres consciente que no te queremos, que recibes el apoyo por el escudo que llevas en el pecho y que, si bien la renovación la has peleado, ahora deberás librar una batalla mucho peor: convencer a los que no tragamos con tus continuas torpezas y fracasos.
La afición está dividida. Es una realidad como un templo de grande. Si siempre estabas en el ojo del huracán, sería por algo. Nos contenta que te lo hayas planteado, también observamos que te has levantado cuando estabas entre las cuerdas. Pero nosotros, SEVILLAGRANDE, seguiremos teniendo una visión acorde al producto que nos ofrece el club y por el cual pagamos religiosamente (y nunca mejor dicho). No toleraremos más espectáculos dantescos como los de Génova o Bilbao, no entenderemos los sufrimientos inadecuados contra Denia y Ponferradina, no admitiremos declaraciones inexpertas como aquella de: "los balones parados no se entrenan", no pasaremos por el aro a la hora de tirar partidos contra los grandes, no comprenderemos porque un futbolista en proceso (muy) lento de adaptación disputa todos los encuentros, analizaremos cada cambio, cada movimiento y veremos si eres capaz de alinear a los futbolistas idoneos para determinadas ocasiones,.... Estaremos vigilantes y nos haremos eco. Aquí la tienes. Te la presento. Ésta es la élite. El Sevilla es GRANDE.
Y no nos des las gracias. Dáselas a la paupérrima gestión económica del Valencia, a las diferentes miras del Villarreal, a la idiosincracia del Atlético de Madrid, a la política anquilosada del Athlétic de Bilbao o a los segundazos de Zaragoza, Celta o Real Sociedad. Pero, por favor, y de nuestra parte, no te olvides de dárselas a Kanouté (primero a Kanouté), a Palop, a Squillaci, a Jesús Navas, a Adriano, a Luis Fabiano, a Fernando Navarro, a Perotti,.... y a esa plantilla maravillosa que tienes que, con solo unos buenos retoques, pueden competir de igual a igual como ya hicimos hace un par de años. Son a ellos los que les debes haberte salvado el culo en momentos puntuales. Ahora, la Liga de Campeones,ufff, haznos un favor, que no se te quede grande. Entonces seremos nosotros los que te estemos agradecidos.