
El Gran Equipo del Sur de España, la institución deportiva más representativa de Andalucía, recibe este sábado al equipo verdiblanco que juega en las afueras de la capital hispalense, concretamente pegados a la carretera de Cádiz.
Hace unos cuantos años, jugar contra ellos, a pesar de que la victoria cayese mayormente de nuestro lado, era un partido de mucha intensidad, un derbi. La crisis económica e institucional que atravesaba nuestro club no nos ofrecía otras aspiraciones deportivas que las de ganarle al Betis. Sí, eran aspiraciones sencillas y sin mucho brillo, pero no se podía aspirar a más.
Ahora las aguas han vuelto a su cauce y el Sevilla Fútbol Club está en el sitio que le corresponde por historia, afición, categoría y señorío, que no es otro que el de los puestos altos de la tabla clasificatoria de la Primera División y codeándose un año sí y otro también con los grandes del fútbol europeo. Por otro lado, nuestro rival está incluso mejor de lo que le corresponde por historia, ya que están a punto de conseguir el hito de permanecer diez temporadas consecutivas en la máxima categoría del fútbol español, hazaña que, por muy triste que parezca, jamás se ha dado en el cuadro de BSport.
El resultado del año pasado fue un corto 3-0 a nuestro favor (dos goles de Luis Fabiano y otro de Daniel Alves). Lo que vimos en el campo fue intranscendente, ya que la distancia entre ambos clubes es estratosférica, y donde nos lo pasamos realmente bien fue en la grada. Primero disfrutamos de los goles, luego entonamos simpáticos cánticos como ¿Dónde están los lobos? o Resistiré, y finalmente comentamos alegremente las abundantes virtudes futbolísticas de José Mari, Ricardo, Fernando Vega y todo ese elenco de superdotados del balón con los que cuenta nuestro rival.
Este año el partido es una incógnita, ya que, como es normal en equipos punteros, tenemos que combinar varias competiciones y esta semana nos ha tocado enfrentarnos al Athletic Club de Bilbao en semifinales de Copa del Rey, luchando hasta la extenuación para obsequiar a Sevilla con un nuevo título rojiblanco.
El Betis viene motivado porque han fichado a Ricardo Oliveira, a quien han señalado desde que pisó nuestra ciudad como el encargado de su salvación. Esperemos que le fuese mejor que en el Zaragoza (no hace falta decir cómo acabó la temporada, ¿verdad?) o en el Milán, donde fue escogido como el peor jugador del Calcio. No obstante, al lado de Pavone puede parecer Van Basten con una sobredosis de anfetaminas.
A la motivación extra que hemos comentado, debemos añadir que al Sevilla Fútbol Club no se le da bien este año los equipos pequeños, como demostró en León ante la Ponferradina y ahora mismo atraviesa una racha de dos calamitosos resultados ante Rácing y el Spórting. Es hora de dar un puñetazo sobre la mesa y espabilar de una vez. Debemos sobreponernos del cansancio y obsequiar a nuestros béticos del universo con una buena suculenta ración de carne sevillista en barra, tan del gusto por el barrio de Heliópolis vistos los resultados de los últimos enfrentamientos.
De todas formas, no sería bueno hacer sangre con ellos. Está creciendo en Sevilla una generación de béticos que tras sus tres mesesitos de gloria paseando la Copa de la Gramanet y riéndose de la sábana pintarrajeá, tardaron muy poco en meterse todas sus mofas por la cavidad que más les gusta y tener que aguantar innumerables noches teñidas por el claxon, el cohete, la alegría y la gloria a ritmo de vamos mi Sevilla, vamos campeón. ¿Sabana pintarrajeá? ¿vitrinas vacías? Pues tomad cinco (con premio) títulos como cinco soles y digerir como buenamente podáis que nuestros sevillistas de cuatro años han visto más gloria que toda vuestra entidad en, supuestamente, 102 años de historia.
¿El Betis puede ganar? Pues claro que puede ganar, como han hecho aquí esta temporada el Málaga o el Rácing. Pero esa derrota ni nos dolería ni nos escocería más allá de la pérdida de los tres puntos. El Betis, por mucho que le duela al 20% de la ciudad, no es nuestro rival ni es un derbi. Un equipo, si nos quiere mirar a los ojos, debe acreditar un CV adornado con títulos europeos, decenas de temporadas consecutivas en Primera División, un estadio terminado o futbolistas de clase mundial Nada de eso tiene el Betis, sino todo lo contrario.
Sólo nos queda esperar que este fin de semana por fin volvamos a retornar el camino de los triunfos de la victoria en liga porque, como abanderados futbolísticos que somos de Sevilla, tenemos el compromiso moral de darle a esta ciudad el reconocimiento que se merece en Europa, que no es otro que llevar orgullosamente su nombre en Champions League. Que otros se dediquen a los que se les da bien: las cabras, fumar por el ojo, las asandías, las alcatufas y a las bolsas de basura.
SEVILLA CONQUISTADORA, GLORIOSA, INVICTA Y SEVILLISTA