
El Gran Equipo del Sur de España ha realizado un partido patético y lamentable en todos los aspectos esta noche en Génova ante un equipo de chichinabo que vagabundea por la zona baja del Calcio como es la Sampdoria. Muy poco ha tenido que hacer nuestro mediocre rival transalpino para pasar de ronda en la Copa de la UEFA, competición que hace tres años nos cambió la vida y que ahora mismo nos lleva a la cruda realidad del Sevilla Fútbol Club que capitaneaba nuestro ahora alineador (entrenador le queda muy grande), que no era otra que la de celebrar clasificaciones para esta competición y considerar una tercera ronda de la misma como un título.
Ahora mismo el sentir del Sevillismo está contaminado por personajes que no se sabe de donde han salido y que no conocíamos de su existencia cuando subsistíamos como podíamos en Segunda División. Se nos quiere lavar el cerebro y hacernos creer que Manuel Jiménez Jiménez es la panacea, una máquina de los banquillos que le da mil vueltas al “mercenario” que hoy en día se sienta en el Bernabéu.
Sevillismo, no te dejes engañar. Manuel Jiménez Jiménez no es entrenador para este equipo. En más de un año al frente del equipo no ha hecho más de lo que tú o yo haríamos, que no es otra cosa que poner a los mejores jugadores jornada tras jornada. No hay que ser Johan Cruyff para quedar cuarto o quinto de la liga española poniendo en cada partido a Kanouté, Luis Fabiano, Squilacci, Palop, Adriano, Jesús Navas o Renato. Por la propia calidad de futbolistas de talla mundial se ganan partidos en acciones puntuales contra muchos competidores de nuestra liga, no tiene ningún misterio. Al menos, para mí no tiene ningún secreto, y menos cuando haces el ridículo tanto en Copa del Rey como en competición europea y tienes casi toda la temporadita para centrarte en la liga, además teniendo en cuenta que tus rivales directos (Atlético de Madrid, Real Madrid, Barcelona, Villarreal, Valencia CF…) hacen sus deberes de forma brillante por el continente.
Un entrenador de verdad, lo repetiremos mil veces, es aquél que sale airoso de retos complicados, que cuando en un partido recibes un gol en contra o te expulsan a un jugador, eres capaz de levantarte estoicamente del suelo y llevarte el encuentro a base de talento puro y duro desde el banquillo. Ese talento que nos hizo ser los reyes del mundo remontado las dificilísimas eliminatorias ante el Osasuna o Lille en Copa de la UEFA, o remontado partidos con unas dosis de fútbol de alta escuela jamás vista en Nervión contra Real Madrid o Barcelona. Aquél equipo que encabezó la clasificación mundial de clubes en los años 2006 y 2007 sí tenía a un entrenador que marcaba las diferencias que a la postre se traducían en títulos. ¿Que le gustaba mucho el dinero? Pues sí, como a todos nosotros. Ojalá en nuestro banquillo tuviésemos a un mercenario de su calibre que nos haga disfrutar de títulos y fútbol espectacular, y no a un sevillista como el que tenemos.
Ahora nos toca esperar la eliminatoria de Copa del Rey por si a los astros les da por alinearse para que pasemos la eliminatoria ante el Deportivo de la Coruña, ya que más temprano que tarde nos iremos fuera tan pronto como nuestro rival de turno se adelante en el marcador o nos expulsen a un futbolista. Al menos los mismos de siempre sacarán pecho por los numeritos conseguidos en liga centrándonos exclusivamente en ella. Es que a mi gato le doy la plantilla del Sevilla Fútbol Club focalizada totalmente en liga, y también nos mete en Champions.
En definitiva, vergonzosa noche la de hoy, digna de los viejos tiempos en los que pasar una eliminatoria ante el PAOK era una hazaña. Por desgracia, a algunos no nos ha sorprendido, ya que no podíamos esperar otra cosa de un entrenador que desde que está al mando del primer equipo sólo ha sido capaz de remontar un partido al Spórting de Gijón United y al Inter de Levante.
Y pensar que pagamos un 40% más por los abonos que cuando veíamos a nuestro club reinar en Copa del Rey, UEFA y luchando la liga hasta el final… Nada, nada, que Manolo es muy sevillista…