
El Gran Equipo del Sur de España salió al medioestadio de las afueras de la ciudad con una alineación digna de haber sido configurada por los guionistas del club de la comedia.
El pasado jueves jugamos con una panda de mataos austríacos que eran ideales para hacer cualquier tipo de experimento. Allí pudimos haber hecho debutar a Acosta en un partido oficial, haber alineado de nuevo a Escudé, haberle dado descanso a Kanouté, haber probado con Duscher… Pero no, el genio del fútbol adelantado a su tiempo, don Manuel Jiménez Jiménez, quiso reinventar este deporte en la carretera de Cádiz poniendo a Adriano por la derecha, a Duscher haciendo una dupla con el inoperante Romaric, a Escudé de nuevo en el centro de la zaga después de meses de lesión, a Mosquera como lateral derecho, y dejar sentados a los futbolistas que estaban más en forma de nuestro equipo, Diego Capel y Fernando Navarro.
El conjunto criaturil se puso muy contento al ver esta alineación, y vieron un atisbo de poder ganar el derbi. Ciertamente en la primera parte, aunque sintamos vergüenza en reconocerlo, este equipito nos pasó por encima. Paquetone, Mark “Cristal de Bohemia” González y Emaná (sin premio) parecían haber salido de un partido de Oliver y Benji y tenían colocada una tienda de campaña en nuestro área. El centro del campo sevillista superó las niveles de lo simplemente penoso, y atravesarlo costaba menos que meter un cuchillo ardiente en mantequilla, y de ahí que por momentos tuviésemos alucinaciones creyéndonos que la medular criaturil estaba formada por Fernando Hierro y Platini.
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"Manda cojones que tenga que sudar en este partido" |
Podemos congratularnos que nuestros vecinos son malos, malos de solemnidad, ya que en estos primeros cuarenta y cinco minutos nos coge un Villarreal o un Atlético de Madrid, nos machacan en menos de lo que canta un gallo. Regalando el centro del campo y la banda derecha, lo normal es que nos cayese una buena tromba de goles, pero teniendo delante la efectividad de francotirador de Paquetone, nuestra portería permaneció a cero. También es verdad que Palop se ganó el pan que lleva a su casa con el sudor de su frente, puesto que tuvo tres o cuatro intervenciones de las que salvan puntos, y David Prieto estuvo providencial cortando un disparo de Emamá.
Nuestro ataque daba vergüenza. Con Duscher y Romaric distribuyendo 0 balones de garantías, nuestro peligro vino de las arrancadas de calidad y garra de Acosta, y los balones marca de la casa bajados por Kanouté con el pecho. Además, donde podríamos haber hecho mucho daño, en los saques de esquina, no sacamos rendimiento alguno, algo que, dicho sea de paso, no nos sorprende viendo al señor que dirige a nuestro equipo desde el banquillo. En el segundo tiempo cambiaron las cosas. El equipo de BSport demostró una condición física con menos fondo que una lata de anchoas y llegaron a los dominios de Palop por cuentagotas. A lo largo de este segundo tiempo salieron Navas, Maresca y Capel, y se sentaron Romaric, Acosta y Luis Fabiano. Estos cambios trajeron mucho más peligro y posesión de balón, pero no se materializó en ninguna clara ocasión de gol.
El bombeo de sangre de nuestro ataque tenía un colesterol del quince, y no veíamos con claridad la manera de darle un balón definitivo a Luis Fabiano o Kanouté para que resolviesen como ellos saben. Así que lo intentamos una y otra vez sin apuros y con la sensación de tener las espaldas bien cubiertas viendo que el principal arma del conjunto verdiblanco, Mark González, estaba agotadísimo.
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No diga José Mari, diga Gol |
Como punto positivo sacamos que si el equipo del genio del Fontanal no nos ha ganado en estas condiciones, no lo hará en la vida. Pero sacamos las alarmas, ya que estos “geniales” planteamientos del Wenger de El Arahal nos pueden costar caros, como ya nos pasó desgraciadamente la pasada temporada. Un punto y muchísimas dudas.