El Sevillismo ya se hizo notar el pasado sábado en contra de las camisetas que lucirá nuestro equipo en competición continental, cuyos colores y diseño poco o nada tienen que ver con ese grito rojo y blanco que empezamos a entonar.Las camisetas no es que sean simplemente horrorosas, sino que son un auténtico atentado al buen gusto y al más mínimo sentido de la estética. ¿A qué vienen tantas banderas de España? Que nosotros sepamos, el estado español ya tiene un equipo que lo representa, y lo hace bastante bien, que es la Selección Nacional. Estamos ya hartos de que se nos tome por pánfilos con el discursito manido de “sevillanos en Andalucía, andaluces en España, y españoles e Europa”. Creo que cualquier ciudadano europeo que sepa hacer la o con un canuto sabe que el Sevilla Fútbol Club es un equipo de España, sin la necesidad de llevar media camiseta con los colores nacionales, que no pegan ni con cola en nuestra historia y en nuestras señas de identidad. Dudo que si nos ven con nuestros tradicionales colores rojo y blanco nadie piense que seamos polacos, daneses, suizos o turcos. Por ejemplo, un servidor no se tatúa al rey San Fernando en el pecho para que cuando se bañe en la playa de la Concha o en Nerja vean es sevillano.El Sevillismo lleva aguantando multitud de aberraciones textiles con sus camisetas, empezando por la naranja fosforito hasta cualquiera de la UEFA de este año, pasando por la negra de Champions League y un largo etcétera de atuendos que han vestido nuestros futbolistas que, si los sevillistas que no están con nosotros fuesen a Nervión, no reconocerían al equipo que ven en el campo.Nuestra afición no es tonta, y sabrá expresar de forma correcta su total y absoluto desacuerdo con las camisetas para competición europea. Es hora que se haga algo en contra de esta tendencia que, de seguir a esta paso, cualquiera sabrá si el blanco seguirá formando parte de nuestras equitaciones en pocos años.Luchemos por un mundo rojiblanco.