Mira querido Daniel, sabemos que te gusta mucho la pasta, que te mola mogollón. En este sentido no eres distinto a los demás futbolistas, que también aprecian mucho la pela. Y como todos nosotros, que el que más y el que menos, también le tiene gran estima a don dinero. Nosotros creemos que ya ganas bastante dinero, y tú también lo debiste creer en las diversas ocasiones que renovaste tu contrato por nuestro equipo.
Sí, sabemos que eres un crack, el mejor del mundo en tu puesto, pero también es verdad que cuando te trajimos a Europa nadie te conocía. Hicimos una apuesta que nos pudo salir mal o bien. Nos salió bien, rematadamente bien, y disfrutamos del que, posiblemente, ha sido el fichaje más acertado de toda nuestra historia. Tú colaboraste en nuestro juego y nosotros te dimos la oportunidad de ganar numerosos títulos.
Quieres ganar más, ser un poquito más millonario, ¿no? Pues en tu cláusula se refleja la cifra de 60.000.000 €, cantidad que tendría que pagar quien te quisiese. O tú mismo, si tantas ganas tienes de libertad. Tú tuviste la capacidad de decidir si querías renovar o no por el Sevilla Fútbol Club y nadie te puso un AK-47 en la cabeza para que firmases.
El año pasado quedaste muy mal, rematadamente mal. Tus numeritos a finales de agosto con el Sevilla Fútbol Club jugándose la entrada en Champions League no cayeron bien en el club que te paga. Ahora no pienses que por empezar tus pataleos en mayo vas a conseguir algo distinto que empezando a finales de agosto. Llevas ya bastantes años en Sevilla para darte cuenta que vestirás una camiseta distinta a la sevillista o la carioca si llega una oferta que satisfaga las pretensiones económicas del club, no cuando a ti te parezca bien. Así que, por tu propia relajación y preocupaciones, deja tus ansias y deseos de irte en casita, y procura hacer las mínimas manifestaciones públicas de querer abandonar al Gran Equipo del Sur de España.
Respeta a quien te trajo a Europa y dedícate a trabajar pensando en los intereses del club que te paga.